Ventana abierta con vistas al mar que simboliza el descanso y la calma. Acompañamiento terapéutico Gestalt en Castellar del Vallès, Sabadell, Granollers y online.

Hay días en los que llegamos a casa completamente agotados.

Sin pensarlo demasiado, cogemos el móvil. Abrimos una red social, ponemos una serie o empezamos a hacer cualquier cosa que nos permita dejar de pensar durante un rato.

Sentimos que necesitamos desconectar.

Y, durante unos minutos, parece que lo conseguimos.

Sin embargo, cuando apagamos la pantalla o termina el capítulo, seguimos sintiendo el mismo cansancio.

Quizá porque desconectar y descansar no siempre son lo mismo.

Cambiar de actividad no siempre significa descansar

Vivimos rodeados de estímulos.

Mensajes, notificaciones, conversaciones, prisas, decisiones… Nuestro cerebro pasa el día respondiendo a una cantidad enorme de información.

Es lógico que, cuando termina la jornada, busquemos una forma de desconectar.

No tiene nada de malo.

El problema aparece cuando confundimos esa necesidad de distraernos con la de descansar.

Porque cambiar una actividad por otra no siempre permite que nuestro organismo recupere el equilibrio.

Podemos dejar de trabajar y seguir igual de agotados.

El cuerpo suele saberlo antes que nosotros

Hay una pregunta muy sencilla que puede ayudarnos a distinguir una cosa de la otra.

Después de una hora mirando el móvil, ¿cómo está tu cuerpo?

¿Respiras con más calma?

¿Notas que has recuperado energía?

¿Sientes mayor claridad o simplemente has dejado pasar el tiempo?

Ahora piensa en un paseo tranquilo, en sentarte frente al mar, en leer unas páginas de un libro o en compartir una conversación con alguien con quien te sientes seguro.

¿La sensación es la misma?

Con frecuencia, el cuerpo distingue mucho mejor que la mente aquello que simplemente nos distrae de aquello que realmente nos ayuda a recuperarnos.

Solo que pocas veces nos detenemos a escucharlo.

No todo el cansancio necesita la misma respuesta

Hay días en los que necesitamos dormir un poco más.

Otros en los que el cuerpo nos pide movernos.

En ocasiones necesitamos silencio.

Otras veces necesitamos hablar con alguien.

Quizá reír.

Quizá llorar.

Quizá pasar un rato completamente solos.

No existe una única manera de descansar porque no existe un único tipo de cansancio.

A veces estamos físicamente agotados. Otras veces lo que pesa es la mente. Y, en muchas ocasiones, es nuestro sistema nervioso el que lleva demasiado tiempo en alerta. La teoría polivagal, desarrollada por Stephen Porges, nos recuerda que necesitamos alternar momentos de actividad con espacios de seguridad y descanso para recuperar el equilibrio. Si te interesa conocer mejor esta mirada, el Polyvagal Institute ofrece una explicación sencilla y numerosos recursos para seguir profundizando.

Aprender a hacernos otra pregunta

Quizá la pregunta no sea:

¿Cómo puedo desconectar?

Quizá la pregunta sea otra.

¿Qué necesita realmente mi cuerpo para descansar hoy?

La respuesta será diferente para cada persona.

Y también será diferente según el momento que esté viviendo.

Escuchar esa necesidad implica dejar de responder siempre de la misma manera y empezar a reconocer aquello que realmente nos hace bien.

Porque hay días en los que descansar será caminar.

Otros será dormir una siesta.

Leer.

Contemplar un paisaje.

Escuchar música.

No hacer absolutamente nada.

O simplemente respirar un poco más despacio.

Volver a nosotros mismos

Vivimos en una cultura que valora la productividad, la rapidez y la disponibilidad constante.

Quizá por eso nos cuesta tanto concedernos un descanso que no tenga un objetivo.

Descansar no es perder el tiempo.

Es permitir que nuestro cuerpo y nuestra mente recuperen un ritmo más humano.

Es recordar que no somos máquinas diseñadas para rendir de forma permanente.

Cuando aprendemos a distinguir entre descansar y desconectar, dejamos de buscar únicamente una vía de escape y empezamos a preguntarnos qué necesitamos realmente.

Y esa pregunta, aunque parezca sencilla, puede convertirse en una forma profunda de cuidado.

Porque, al final, desconectar nos aleja durante un rato de aquello que nos preocupa.

Descansar, en cambio, nos acerca, poco a poco, a nosotros mismos.

Si este artículo ha resonado contigo…

Quizá hace tiempo que intentas recuperar energía, pero sientes que el cansancio continúa.

Tal vez no necesites hacer más cosas.

Tal vez necesites volver a escuchar lo que tu cuerpo lleva tiempo intentando decirte.

Si sientes que has perdido el contacto contigo o que te cuesta encontrar espacios de descanso auténtico, estaré encantada de acompañarte.

Realizo acompañamiento terapéutico presencial en Castellar del Vallès, Sabadell y Granollers, además de sesiones online.

Una pregunta para ti

Cuando dices que necesitas descansar, ¿estás buscando desconectar… o volver a encontrarte contigo?

Anna Samsó

Terapeuta Gestalt y facilitadora de procesos de desarrollo personal.

Acompaño a personas en sus procesos de autoconocimiento, crecimiento personal y desarrollo, integrando la mirada gestáltica, sistémica y una comprensión sensible del impacto del trauma en nuestras vidas y relaciones.

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