Espacio de acompañamiento terapéutico y escucha emocional en terapia Gestalt en Castellar del Vallès, Granollers y Sabadell.

EMPEZAR UN PROCESO TERAPÉUTICO:

LO QUE PUEDES ENCONTRARTE

EN EL CAMINO

Dar el paso de empezar un proceso terapéutico no siempre es fácil.

A veces viene después de mucho tiempo sintiendo que algo no está bien. Otras veces aparece como una intuición más sutil, difícil de explicar, pero insistente. Si te lo estás planteando, quizás te resuene cómo saber si necesitas terapia.

Lo que sí ocurre con frecuencia es que, al llegar al primer encuentro, muchas personas dicen algo muy parecido: «no sé por dónde empezar». Y eso, lejos de ser un problema, es precisamente el inicio del camino.

No hace falta tenerlo claro

Existe la idea de que para empezar hay que saber explicar lo que nos ocurre. Tener una historia ordenada, unos motivos claros, incluso una especie de resumen de lo que queremos trabajar. Pero la realidad es otra.

Muchas veces lo que aparece es confusión. Sensaciones mezcladas, emociones que no terminan de tomar forma, pensamientos que van en diferentes direcciones.

Y está bien que sea así.

No necesitas saber por dónde empezar.

No necesitas hacerlo todo bien.

No necesitas entenderlo todo.

El camino no empieza cuando lo tienes claro. Empieza cuando te das permiso para mirar.

Cuando creemos saber qué nos pasa

Otras veces ocurre algo diferente. La persona llega con una idea bastante clara de lo que ocurre. Siente que su malestar tiene una causa concreta, que suele estar fuera: una relación, una situación, alguien que no cambia, algo que no funciona como debería.

Y aunque todo eso puede formar parte de lo que sucede, cuando empiezas a mirarte aparece algo más profundo.

Hay una frase que repito a menudo: la realidad es la que es, y no la podemos cambiar. Lo que sí podemos mirar es cómo la estás viviendo tú.

Ahí es donde se abre el trabajo.

Porque más allá de lo que ocurre fuera, hay formas de sentir, de interpretar, de reaccionar… que tienen que ver con nuestra historia, con nuestros aprendizajes y con los patrones que hemos ido integrando a lo largo de la vida, como explico en las partes que viven en nosotros.

Un camino que necesita tiempo

A veces también aparece una expectativa muy comprensible: que el cambio sea rápido.

Pero los patrones no se generan de un día para otro. Son formas de hacer, de protegernos, de relacionarnos, que llevan mucho tiempo en nosotros.

Y por eso, tampoco se transforman de un día para otro.

Este camino no va de aplicar soluciones rápidas, sino de ir comprendiendo, poco a poco, qué hay detrás de lo que vivimos y cómo nos relacionamos con ello. Es un proceso.

No es alguien que te dice lo que tienes que hacer

Otras de las cosas que aparecen con frecuencia es la expectativa de que alguien te diga qué hacer. Que te dé una solución clara al problema.

Y aquí suele haber un cambio importante de mirada.

Yo no doy soluciones.

Acompaño a la persona a encontrar sus propias respuestas.

Porque lo que realmente transforma no es que alguien te diga lo que tienes que hacer, sino que tú puedas comprenderte, escucharte y empezar a decidir desde un lugar más consciente.

En ese camino, algo fundamental ocurre: empiezas a sentirte vista, validada, reconocida.

Crear una base segura

Al inicio, lo más importante no es resolver nada, sino crear una buena base para poder trabajar.

Se trata de ir construyendo un vínculo terapéutico donde la persona pueda sentirse en un espacio seguro, respetuoso y sin juicio. Un espacio donde poco a poco pueda mostrarse tal como es, sin presión y sin exigencia.

El espacio no está hecho de antemano. Se va creando en el encuentro, como explico en la importancia del primer encuentro.

Es un espacio que co-creamos juntos, donde se va generando confianza, presencia y posibilidad de explorar lo que ocurre con más profundidad.

Un lugar donde puedes hablar, callar, dudar, emocionarte… sin tener que hacerlo bien.

Un primer paso

Empezar un proceso terapéutico no significa que haya algo mal en ti.

Muchas veces significa que algo en tu interior está pidiendo ser atendido.

Que ha llegado el momento de parar, de escucharte, de mirar con más profundidad lo que estás viviendo.

Y a veces, ese primer «no sé por dónde empezar» ya contiene algo muy importante: el inicio de un camino.

No siempre necesitamos entenderlo todo para empezar a escucharnos.

A veces, el primer paso consiste simplemente en reconocer que hay algo en nuestro interior que necesita ser atendido. Darte permiso para parar, mirar y acercarte a ti misma con más curiosidad que exigencia.

¿Hay algo en tu vida que quizá esté pidiendo atención, aunque todavía no sepas ponerle nombre?

Te leo.

Anna Samsó

Terapeuta Gestalt y facilitadora de procesos de desarrollo personal.

Acompaño a personas en sus procesos de autoconocimiento, crecimiento personal y desarrollo, integrando la mirada gestáltica, sistémica y una comprensión sensible del impacto del trauma en nuestras vidas y relaciones.

Conóceme

También puede interesarte

Deja un comentario

Descubre más desde Anna Samsó

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo